Hello it´s me. The day Lou Reed died

Resulta imposible explicar en un post todo lo que puede influir, significar, enseñar… un artista, el arte, en la vida de los comunes mortales.

Desgraciadamente, la muerte hoy de Lou Reed, demuestra, dolorosamente, que también ellos pertenecen a la raza humana, que no son inmortales. Es su trabajo, es el arte, lo que les perpetua en la memoria colectiva. Y así, viven para siempre.

La tristeza que siento hoy no es muy sensata -pienso-, pero el gozo volviendo a poner esos viejos vinilos de Lou Reed, me llenan de satisfacción. Una curiosa mezcla de abatimiento y alegría. -luego existo-.

No me interesan las opiniones, no me interesan los homenajes, ni me interesan en absoluto todos esos que ahora lloran su muerte, porque son cools, nuevos underground, que no saben de quien estan hablando. Ya me he metido con ellos en otras ocasiones. Esos que adoraron Transformer y no soportan Berlín. Esos que alababan New York y detestaron Lulu o The Raven. En palabras de Diego A. Manrique, un gran entendido en Mr. Reed: Qué duro ver/oír esas simplezas mediáticas sobre LOU REED, por gente cuyo contacto con su obra es la Wikipedia y lo que arañaron aquí y allá.

Es duro, sí. Porque sabemos que no saben de quién hablan, sabemos que lo han despreciado por maricón, por hacer ruido o por cantar como el culo, pero sabedores de la influencia en sus propios circulos cools, declaran respetar y conocer la obra del mito. Se han bajado toda su discografía de Internet.  Y ahora le lloran y difunden esas simplezas de las que habla Manrique.

Hoy todo me la suda. Hoy Leave me alone. Hoy soy el Lou de Take no prisioners, hoy soy Coney Island. Soy como el día y la noche, soy Sunday morning y European son. Soy el agresor, soy la mesa, soy las diez historias.  Solo quiero seguir escuchándolo mientras escribo estas mis últimas lineas en Motorcycle. Ha sido bonito pero no soy nadie. Un don nadie. Nobody but you.

Esta noche, escuchando ahora Pale blue eyes, y recordando todo lo que significó esa canción para mí con 17 años, mi pasión por un par de ojos azules pálidos, solo quiero declarar mi conexión  e intentar explicar su significado, más allá del fenómeno fan.  Una conexión que nunca establecí con tantos y tantos otros que he admirado y admiro, vivos y muertos, jubilados o en activo.  La conexión con Lou, es comparable a los lazos familiares y afectivos más intensos. Y aunque debería empezar por el principio, voy a hacerlo por el final.

Este ha sido un fin de semana bonito. Mi chica y yo hemos recibido visita de su hermano, un tipo siempre con ansia de descubrir, de escuchar y de compartir. No es el Rock un plato de su gusto, y tampoco es el Hip Hop del mío. Y sin embargo, pasamos la noche del viernes poniéndonos canciones el uno al otro, y aprendiendo y disfrutando. Es un gran tipo y desde aquí le mando un abrazo muy fuerte, y le muestro mi más sincero respeto y admiración, por sus ideales y por su actitud en la vida. El sábado noche lo pasamos los tres en el cine, y hoy, domingo, charlabamos alegremente, mientras intercambiabamos más cultura en un par de pendrives.

Y en la animada charla, después de un pequeño debate sobre la letra de Heroin, le he comentado: Últimamente veo a Lou muy perjudicado y no sé si pasará de este año.

Ha sido soltar la frase y sonar el teléfono. Mi tio, fuente inagotable de cultura y otro ejemplo a seguir en su actitud y generosidad, además de mi gran compañero de pasiones Lou Reedianas, me ha informado de que acababa de morir Lou. Mi chica, mi cuñado y yo, os juro, nos hemos quedado petrificados. – Pero si lo acabas de decir!- No puede ser!  La sensación ha sido extraña, pero a la vez familiar. Y ha reforzado mi conexión cuando nos hemos desconectado. Lou, no me jodas. – sabes que es verdad- it´s such a crazy feeling. La culminación de la conexión, Vanishing act.  Gassed and Stocked, No change to say goodbye. Oh! Sweet nuthin.

Set the twilight reeling.

Mi primer contacto se debió a un corte de pelo. Hace 20 años. Como hoy con mi cuñado, pasaba noches con Ricar. Él me ponía discos y me creo una curiosidad, nunca extingida, en música, en cine, y resultaba una vía de escape muy cercana, a los quebraderos de cabeza, familiares y existenciales propios de un adolescente echado pa lante, como yo era. Razonaba conmigo a la vez que me educaba veladamente, en las artes de ser mejor. Mejor persona. Así lo veo en el tiempo. Todo mientras sonaba en su habitación verde, discos al azar, buscando esos temas que me llegaran al corazón. Los Beatles, Stone Roses, Elvis (Presley y Costello), los Rolling, Neil Young, The Doors…. una lista interminable. I´m Sticking with you dear Ricar.

Y así, el parecido de mi peinado con el de Sterling Morrison en la contraportada de V/U, puso en marcha una pasión de la que nunca me he librado. La alegría de Foggy Notion, One of these days, Temptation inside of my heart o She´s my best friend me resultó abrumadora y quería más. Ya tenía controladísima la discografía Beatle, y buscaba nuevas obsesiones en las que pasar el tiempo. Por supuesto, sin cds, sin Spotify y sin dinero, aquellas cuatro paredes plagadas de vinilos, me dieron la oportunidad de escuchar The Velvet Underground&Nico, White light, Loaded, The Velvet Underground….

Nobody but you

Una vez adquirido The Velvet underground&Nico, un absoluto discazo, mi hermano mediano, me regaló en el verano de 1989, un disco de un tal Lou Reed, que enseguida me sonó familiar. New York fué mi primer disco de Reed. Escucharlo en casa fué una experiencia que, a partir de entonces, se convertiría en un ritual. El disco estaba acompañado de las letras en inglés y una hoja independiente con las letras en castellano. Y, una noche, escuchándolo y leyéndolo se abrieron mis propias puertas de percepción. Esas frases sencillas, directas, críticas, irónicas, tristes y divertidas, me llegaron más que cualquiera de los clásicos de la literatura que nos obligaban a leer en BUP.  Él me inspiró, como a otros muchos, para coger mi primera guitarra eléctrica. Y fue él, la razón por la que escribí algo público por primera vez.

Y repetí la experiencia con sus dos siguientes discos, también con las letras en castellano, Songs for drella y Magic and Loss, que fué para mí, lo que imagino supuso Berlín para generaciones anteriores. Un impacto absoluto. Alguien que ha escrito esto, solo puede ser un genio. Alguien que te llega al alma así, solo puede ser un tipo ilustrado, alguien que ha vivido mucho, que ha amado y ha sufrido. Como todos nosotros.

Avído de repetir la experiencia, ya había yo adquirido Berlin (otro impacto emocional de impresión), Transformer, y todo lo que pude ir encontrando de este hombre que también educaba sin monsergas ni consejos.  Lou me contó quien era Warhol desde su privilegiado punto de vista. En un precioso homenaje. Ya con ideas e ideales más o menos claros, coincidía con sus observaciones en The begining of a great adventure (i´d teach them how to plant a bomb, star a fire, play guitar and if they catch a hunter, shoot him in the nuts), cuya letra me apasiona, me impresionaba el desnudo integral de su persona en Waves of fear (i Know where i must be, i must be in hell), lo divertido que podía ser en Sick of you, y tantas y tantas otras….Todas y cada una, contienen letras magistrales. Aunque sólo sea una frase.

Extasís -seguimos conectados-

Lou se separó de su mujer Silvia Morales e inmediatamente publicó Ecstasy. Al escucharlo, yo no tenía ni idea de que iba ese disco, no encontraba el punto de conexión del formato disco- novela que caracterizaban sus anteriores trabajos. Hasta llegar a Baton Rouge. Y todo encajó como un puzzle sideral. Casualmente pasaba yo por circunstancias similares y aquel disco me ánimo y me hizo más fuerte. Lo escuché sin parar durante meses, y por supuesto, tuvo su sesión nocturna de primera escucha y lectura de letras. Me sorprendió tanto esa casualidad! Era como si Lou lo supiera y hubiese escrito esas letras para mí. Era un amigo que me echaba un cable. Un cable de acero inoxidable.

Así, cada nuevo disco de Lou, me deparó sorpresas y esa conexión que me hacía pensar, aunque rápido lo descartaba, que este hombre escribía para mí. Directo al corazón y sin anestesia.

Soy el ángel guardian.

Cuando The Raven llegó, modestamente diré, que yo ya era un absoluto entendido en el universo de los Velvet y Lou Reed. Lo había leido todo, coleccionaba cada recorte, cada declaración. Fuí a todo concierto al que pude asistir.

The Raven fue otra conexión directa. Como puede ser? Tiene Lou micrófonos en mi casa? Sabe por lo que paso? Otro de mis seres más queridos, me nombró, meses antes de la aparición del disco, su ángel guardian, su ángel blanco e inmaculado. Nunca me sentí mejor, tan útil y tan necesitado por alquien a quien siempre quise con locura.

Preparado para escucharlo, para mi sesión de dedicación completa al nuevo disco, habiendo conseguido las letras de las canciones en Inglés por Internet (ya que, penosamente,  no las incluía el disco). Las reflexiones, la culpa, lo inevitable de la condición humana, el mal trago, para llegar a la redención en el último tema del disco. Curiosamente e inexplicablemente titulado Guardian Angel.

Final del disco de delicadeza extraordinaria, como sus otros celebrados finales.  Hello It´s me, Sad Song, Big Sky, Magic and loss, Junior dad…. Las lagrímas corrían por mis mejillas como lo hacen esta noche. No me averguenza decirlo. Solo un poco. Esa conexión nunca estuvo más viva.

Bueno, sí, lo estuvo en dos ocasiones que ahora recuerdo con una sonrisa, mientras suena What´s good en mi plato. Life´s good, but not fair at all. What good is cancer in april? Como un trasplante de hígado fallído, no good at all.

Conocí a Lou Reed en San Sebastían. Diversas conexiones nos introdujeron a mi y a mi devoto tio, en el camerino de Lou. Previamente pudimos hablar con un simpatiquísimo Mike Rathke, grandisimo y poderoso guitarrista, Tony Thunder Smith, bateria de impresión y Fernando Saunders, el hombre que todo lo puede, según definición del propio Lou.

Lo primero que ví de Mr. Reed, (you can call me Mister, you can call me sir, but don´t you point your finger at me), fueron sus pies descalzos sobre una mesita, acompañados de una gran copa de vino. Tímidamente nos acercamos a él. Inmerso en una conversación con Saunders, enseguida fuimos presentados. El nerviosismo era grande. Yo temblaba como una hoja, pero rápidamente me pusé de rodillas a sus pies (los graciosos ya pueden hacer el comentario….Nooo, no le chupé la polla, así que vosotros dejar de chupar culos please).

Nos preguntó si nos había gustado el concierto. Yo le transmití mi alegría por haber podido escuchar por primera vez en directo The day John Kennedy died., entre otras. Le tendí una de mis más preciadas posesiones, una edición especial y rarísima de White light White Heat, que culminaba el circulo de The Raven. Me lo regaló en su día ese ser querido para el que yo era su ángel guardian. El LP es de color rojo y amarillo, sicoldélico total. A Lou le gustó, hasta el punto de que se negó a firmármelo sobre el vinilo y lo hizo en el sello. Yo le decía -No importa Lou, firma en el vinilo que no importa que se estropee. Ya lo tenía en cd, en mp3 y sólo quería su firma en ese disco. Me miró duditativo, y enseguida se negó, diciendome: Ey man! it´s a record!!! El debate le llevó a dedicarse el disco a sí mismo, mirándome posteriormente con expresión de “dios, que mal estoy”.

Hoy en día es, seguramente, mi más preciada posesión relacionada con Lou. Había pensado mucho que decirle, en los momentos previos a reunirnos con él. Y mi elección era ” This is like to meet my father”. Pensé que era la forma más concisa de mostrarle su influencia en mí. Él no me entendió la primera vez. Se lo repetí. Me miró entre pasota  y divertido. Soltó un “mmmmm”, de aprobación. Parece que le había gustado.

Nos habían dicho que no quería fotos, pero el amor de mi tio, le hizó jugarse los dientes -conocedor como era del famoso carácter malhumorado de Lou-, pidiéndole hacerle foto mientras yo estaba a su lado. Se negó, pero en lo que nunca sabré si fué una puya a Fernando Saunders, nos dijo. “Solo me hago la foto con Fernando”. Recordemos que fue Saunders quién más hizo por meternos en el camerino. Algo que le agradeceré de por vida. A él y a otros que, al terminar, nombraré.

Finalmente, Lou continuó con su conversación y cuando sus acólitos nos iban despidiendo, llamé su atención tocándole en la espalda, y le dí las gracias por haber sido tan amable. You´re welcome boy. Thanks Lou.

Men of good fortune.

Ese fuí yo. Tuve una segunda oportunidad. Una rueda de prensa en el Zinemaldi Donostiarra, en el que Lou presentaba junto a su director Julian Schnabel, Berlín.  Antes, otra vez con Ricar, habíamos viajado a Londres para ver en directo la recreación del disco Berlín, del que se cumplía aniversario. Tocaba dos noches en Londres. Fuimos las dos. Y si hubiese tocado un día más, hubiese repetido. Fue algo mágico y que será lo último que la edad consiga hacerme olvidar. Junto con los dos encuentros.

En la rueda de prensa, hablaba sobre todo Schnabel. Yo escuchaba atentamente y observaba a Lou, que, con aire divertido y en silencio, jugaba con las tazas de café y ponía diferentes y descojonantes gestos, ante preguntas de los medios y comentarios del propio Schnabel. Al finalizar, provisto yo de las dos cajas de cds, una dedicada a la Velvet con plátano desplegable y otra a la mitad de la carrera en solitario (Between thought and expression), fuí a su encuentro. Un subidito segurata de la organización, me impidió acercarme a Lou. El feeling y el conocimiento me dejaron claro que hacer. La conexión, y el rechazo a la autoridad, me llevaron a llamar la atención de Lou, enseñandole desde la distancia mis dos cajas de cds. Rápidamente me hizo un gesto cómplice y otro gesto con la mano para que me acercase. El segurata insistia. Estaba de espaldas y ajeno a las voluntades de Lou. Le hice una señal para que se diese la vuelta y mirase al mito, que mantenía su invitación a acercarme a él. Si yo hubiese sido el segurata y Lou me mira con esa cara, me cago encima seguro.

Schnabel me ayudó a deletrear mi nombre, pero nunca he sabido hacerlo bien en inglés, por lo que algún pequeño error se cometió. No importó. Estreché su mano emocionado y volví a darle las gracias.

Hoy ha muerto Lou Reed. Ayer en realidad. Y yo termino ya. Ha sido un día triste para mí. Y para todos esos verdaderos seguidores de Lou, que le van a echar de menos tanto como yo. No sólo como artista. Como a un amigo que ya no nos escribirá más cartas directas al corazón. Por eso la tristeza. Ha llegado el turno de Transformer. Era inevitable, creo que he cumplido con su discografía -exceptuando Metal Machine Music, que lo reservo para cuando los vecinos me toquen los cojones-. Y suena Satellite of love. Y luego vendrá Walk on the wild side. Y yo derramaré las pocas lágrimas que me quedan hoy, por mi buen amigo. La calma y la tormenta.

Pero el arte esta ahí.

No. Esta aquí, conmigo, sonando en la oscuridad y soledad de la noche, mientras pienso: Joder, Lou, te voy a echar de menos cabrón.  Y el reprise final de Satellite of love, me trae tu mensaje desde el más allá.

TO LOU REED WITH LOVE.

PLAY IT LOUD, ITS ROCK AND ROLL!!!!!!

Quiero agradecer al lector que haya llegado hasta aquí. Gracias por el interés.

….Y especialmente a:

Ricardo Aldarondo, mi otra luz en la oscuridad. Te agradezco todos y cada uno de los minutos que hemos compartido juntos los tres, y todos los que hemos compartido los dos. He´s my best friend.

Ainhoa Gamarra, su infinita paciencia con mis sesiones Lou Reedianas, la plasta que doy, los conciertos caseros a todo volumen y distorsionados, emulando al mito, y la tarde que le he hecho pasar hoy.  Y sigue aguantándome. Satellite of love.

Ander, cómplice musical y gran persona. Like a Possum.

Mikel Piñeiro. Gracias por las horas de guitarra y la paciencia. Por fin nuestros caminos se fusionaron en Lulu….lo que me llenó de alegría. The View

Iñaki Polo. Por su eterna amistad y por bautizar “Lou” a su primer perrito. Little dog.

Jonan Ordorika, por abrirnos las puertas de su estudio y compartir sus experiencias con Lou.  A gift.

Iñigo Argomániz y Fernando Saunders. De inestimable ayuda en mi primer encuentro con Lou. Legendary Hearts.

Quim Casas. Siempre admirable. La frase ” John Ford es al western, lo que The velvet underground es al Rock”, viniendo de él, es el mejor de los reconocimientos. Rock and roll heart.

– Ignacio Juliá, Diego A. Manrique y Rafa Cervera. Por su admiración y excelente trabajo sobre Lou Reed. Work.

Juan G. Andrés, y su complicidad en el celebrado asalto al camerino del Kursaal. Perfect day.

… y a tantos y tantos otros, que en un día como hoy, han visto en las noticias que ha muerto Lou Reed y me han inundado a mensajes, llamadas y solidaridad. El que me hayaís recordado al oir la noticia y os hayaís puesto en contacto conmigo, amigos a traves del tiempo y del espacio, me hace sentir que mi conexión con Lou y con vosotros, se mantendrá eternamente. New sensations.

” I hope someway, somehow, you like our little show. I know it´s late in coming, but it´s the only way i know. Hello it´s me. Goodbye Andy”

….Goodbye Lou. I´ll miss you.

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